martes, 19 de febrero de 2008

Lo dijo Fidel Castro, antes de ser comunista

IMAGEN:
Fotografía policial de Fidel Castro tras su detención
por el asalto al cuartel de Moncada en 1953.[s.n.].
Fidel Castro. [s.l.]: Mugshots.com, 2007 [Consulta: 23/11/2007] http://www.mugshots.com/Historical/Fidel+Castro.htm

Fidel Castro reconoció a la Cuba republicana en su alegato de defensa durante el juicio por los sucesos del asalto al Cuartel Moncada en 1953:

“Os voy a referir una historia. Había una vez una republica, Tenía su Constitución, sus leyes, sus libertades, todo el mundo podía reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad. El gobierno no satisfacía al pueblo pero el pueblo podía cambiarlo y ya solo faltaban unos días para hacerlo. Existía una opinión pública respetada y acatada y todos los problemas de interés colectivo eran discutidos libremente. Había partidos políticos, horas doctrinales de radio, programas polémicos de televisión, actos públicos y en el pueblo palpitaba el entusiasmo. Este pueblo había sufrido mucho y si no era feliz deseaba serlo y tenia derecho a ello...”

REFERENCIA:
CASTRO, Fidel. La Historia me absolverá. [La Habana]: Diario Granma, 200?
[Consulta: 16/11/2007]
http://www.granma.cubaweb.cu/marti-moncada/jm01.html

La Historia me absolverá. Lee el Alegato completo pronunciado por Fidel Castro en el juicio del Moncada, el 16 de octubre de 1953

La Revolución resulto luego un meloncito
La revolución finalmente no resultó ser verde como las palmas, mas bien era, como advirtió aquella minoría preclara, un meloncito: verde por fuera y roja por dentro. A pasos escalonados pero ininterrumpidos se fueron implantando estructuras y métodos comunistas, proceso que incluyo toda forma de adoctrinamiento y la eliminación del escenario político -por todas las vías posibles- tanto de los que habían hecho la revolución y no eran proclives a abrazar esa ideología extraña y útil como de los comunistas que no estaban dispuestos a supeditarse incondicionalmente al poder absoluto del alto liderazgo.

----

Revolución, llena eres de gracia
Leonardo Calvo

Lee este artículo en Desdecuba

La carta de renuncia


Este el texto completo del artículo carta de Fidel Castro publicado en el diario Granma de Cuba donde se anuncia su renuncia al cargo de Presidente:

Queridos compatriotas:

Les prometí el pasado viernes 15 de febrero que en la próxima reflexión abordaría un tema de interés para muchos compatriotas. La misma adquiere esta vez forma de mensaje.

Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario.

Desempeñé el honroso cargo de Presidente a lo largo de muchos años. El 15 de febrero de 1976 se aprobó la Constitución Socialista por voto libre, directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos con derecho a votar. La primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo.

Conociendo mi estado crítico de salud, muchos en el exterior pensaban que la renuncia provisional al cargo de Presidente del Consejo de Estado el 31 de julio de 2006, que dejé en manos del Primer Vicepresidente, Raúl Castro Ruz, era definitiva. El propio Raúl, quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado de mis cargos a pesar de mi estado precario de salud.

Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo.

Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la batalla. Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una recuperación “no exenta de riesgos”.

Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer.

A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré -repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.

En breves cartas dirigidas a Randy Alonso, Director del programa Mesa Redonda de la Televisión Nacional, que a solicitud mía fueron divulgadas, se incluían discretamente elementos de este mensaje que hoy escribo, y ni siquiera el destinatario de las misivas conocía mi propósito. Tenía confianza en Randy porque lo conocí bien cuando era estudiante universitario de Periodismo, y me reunía casi todas las semanas con los representantes principales de los estudiantes universitarios, de lo que ya era conocido como el interior del país, en la biblioteca de la amplia casa de Kohly, donde se albergaban. Hoy todo el país es una inmensa Universidad.

Párrafos seleccionados de la carta enviada a Randy el 17 de diciembre de
2007:

“Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos.

“Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir.

“Pienso como Niemeyer que hay que ser consecuente hasta el
final.”

Carta del 8 de enero de 2008:

“…Soy decidido partidario del voto unido (un principio que preserva el mérito ignorado). Fue lo que nos permitió evitar las tendencias a copiar lo que venía de los países del antiguo campo socialista, entre ellas el retrato de un candidato único, tan solitario como a la vez tan solidario con Cuba. Respeto mucho aquel primer intento de construir el socialismo, gracias al cual pudimos continuar el camino escogido.”

“Tenía muy presente que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, reiteraba en aquella carta.

Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo.

Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.

El camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis.

Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo.

No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título “Reflexiones del compañero Fidel” . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.

Gracias

Fidel Castro Ruz,

18 de febrero de 2008


5 y 30 p.m.”

.

lunes, 18 de febrero de 2008

Arepa: El pan del venezolano

ABN
En la mesa de cada hogar de Venezuela ha estado presente desde épocas ancestrales un alimento cuya forma le rinde homenaje al sol, según Mariano Picón Salas, y que se ha convertido en el pan nuestro de cada día para los venezolanos: la arepa.

El nombre que designa este plato típico del quinto país exportador de petróleo del mundo es Erepa, término de origen indígena, más específicamente de la etnia Cumanagoto, que significa maíz tierno y que también hace referencia a la alimentación en general.

Un periodista venezolano ha dedicado gran parte de su vida profesional a investigar sobre este icono de la alimentación en la llamada Tierra del Arauca vibrador.

Su nombre es Pedro Bereciartu y recientemente relató gran parte de sus experiencias tras la pista del denominado redondo bollo de maíz, durante un foro realizado en la redacción de la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN).

De profesión arepólogo

De origen barquisimetano, Bereciartu se dirigió a Caracas a estudiar Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Luego, gracias a una beca de estudios otorgada por la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho), pudo viajar a Francia para estudiar Cinematografía en la Universidad de la Sorbonne Nouvelle.

Como trabajo final de su maestría le exigieron filmar un documental sobre algún aspecto característico de su país y luego de pasearse por la posibilidad de tocar el tema del Tamunangue, baile típico del estado Lara o de la pelea de gallos, por fin se decidió a investigar sobre la arepa y descubrió que sus orígenes son netamente venezolanos.

Realizó una trilogía de documentales sobre el tema: La arepa, el pan venezolano; Erepa, el pan cumanagoto, y El Arepazo, arepas rellenas.

Venezolanos de maíz

El arepólogo venezolano inició su disertación en ABN al comentar que la arepa venezolana se encuentra unida por su origen, aunque separada por su forma, con la tortilla mejicana, con el bollo colombiano y con la uminta de los chilenos.

Si el texto del Popol Vuh, libro sagrado de los Mayas, describe el origen de la humanidad a partir del maíz y el escritor Miguel Ángel Asturias llama Hombres de maíz a los americanos, Bereciartu se aventuró a catalogar a los habitantes de Venezuela como hombres y como mujeres de arepa, pues no hay plato, ni nacional ni extranjero, que desplace este alimento del gusto de los herederos de la tierra de Bolívar.

El especialista en arepas explicó que los españoles al venir a América durante la Colonia se sorprendieron al encontrar una civilización que no se alimentara de trigo, de arroz o de millo y descubrieron la gramínea que era la base de la alimentación de los aborígenes, el maíz.

«El maíz es netamente americano, es de estas tierras como lo es el tomate, la yuca y como otros tantos productos que nosotros tenemos en América que le hemos aportado al mundo», señaló.

De la piedra al tostiarepa

En su investigación, Bereciartu conoció la evolución que ha sufrido la preparación de la arepa: desde el uso de la piedra o del pilón para moler el maíz hasta la creación de las harinas precocidas.

«La harina precocida es un invento venezolano de los años 60», comentó y ratificó que la arepa es una creación netamente venezolana.

Aseguró que con el método de la piedra se debían realizar 19 tareas diferentes. Hoy en día existen electrodomésticos que facilitan mucho la tarea.

Sobre el origen de las areperas, el especialista cree que fue una idea de los inmigrantes portugueses que llegaron al país desde la década de los años 50 y crearon un concepto de negocio a partir de lo que hacían las mujeres en las zonas rurales, quienes le hacían arepas rellenas a sus maridos para que estos comieran durante la jornada de trabajo.

La arepa: El «fast food» venezolano

«Yo creo que el venezolano no conoce el origen de lo que se lleva todos los días a su boca. Esto es grave porque uno no defiende lo que no quiere y uno no quiere algo que no conoce», afirmó Bereciartu y recomendó que se instruya a los niños en edad escolar para que conozcan el origen del pan nacional.

Comentó que mientras los mexicanos tienen metido hasta en los tuétanos su tortilla, lo mismo no ocurre con la arepa para los venezolanos.

«Si en México falta un día la tortilla estalla una guerra civil. Si ocurre eso en Venezuela con las harinas precocidas la gente protesta pero no pasa la situación más allá», opinó.

Bereciartu considera la arepa como el «fast food» o como la comida rápida del venezolano, al compararla con lo que representan las hamburguesas para los estadounidenses.

«Ya existen areperas en otros países establecidas por venezolanos que emigraron o por extranjeros que vivieron un tiempo en nuestro país. Ya la arepa se está exportando», aseveró.

Para que tu me oigas, de Pablo Neruda

La cantante Carmen Paris, exquisita, interpreta una poesía de Pablo Neruda en un espectáculo denominado "Neruda en el Corazón". Disfrútenla:



Para que tu me oigas

Para que tú me oigas,
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú me oigas como, quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejos súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Crédito: AmericaLatina PalavraViva

....